El mercado laboral ha sentido el efecto de la recesión y de la pandemia del coronavirus. Al igual que en el segundo trimestre del año, la tasa de desempleo del 11,7% en el país, difundida esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec), no logró captar en su totalidad la destrucción de puestos de trabajo que ocurrió en la economía como consecuencia de la crisis sanitarias y las estrategias de aislamiento y distanciamiento. Esto ocurre por una sencilla cuestión metodológica, explica Invecq Consulting: una persona, para ser considerada desempleada, no solo tiene que estar desocupada, sino que tiene que estar activamente buscando un empleo. En momentos, como el actual, donde la búsqueda de empleo se dificulta por el aislamiento se observa una caída muy fuerte de la tasa de empleo, pero sin un correlato de igual magnitud en el crecimiento de la tasa de desempleo. En lugar de ser contabilizados como desempleados, esos trabajadores que perdieron su ocupación, pero no están buscando otro puesto momentáneamente son considerados inactivos. Este detalle metodológico es importante a la hora de interpretar correctamente la dinámica del mercado laboral.
Al corregir los cálculos de forma tal de considerar desempleado a todo aquel trabajador que haya estados desocupado durante el tercer trimestre del año, la consultora calcula una tasa de desempleo que supera el 20%. "Este guarismo refleja de forma más fehaciente el verdadero drama que caracteriza al mercado laboral argentino en este 2020. De todos modos, replicando esta forma de cálculo para el segundo trimestre del año, nos encontramos con una tasa de desempleo del 30%, lo que indica que, al unísono con la recuperación del PBI, el desempleo “invisible” ha bajado notoriamente durante los últimos meses, aunque se encuentre en niveles récord", puntualiza. Haciendo una comparación de largo plazo, en el peor momento de la crisis de 2002, la tasa de desempleo había alcanzado el 21,5% y corrigiéndola por el efecto de la inactividad llegaba al 23,4%.
La destrucción de empleo, que supera los 2 millones en comparación con igual período del año pasado, se ha concentrado principalmente en el segmento de los asalariados no registrados (los conocidos como empleados “en negro”), que en comparación con el tercer trimestre del año pasado han disminuido en casi 1,4 millón de trabajadores, es decir, una caída del 30% interanual mientras que del universo total de ocupados la disminución es del 10,7% interanual. Tradicionalmente, remarca Invecq, el empleo asalariado informal se concentra en unidades productivas pequeñas y con una menor capacidad de soportar impactos como el de este año, por lo que la fuerte caída en este segmento del mercado laboral podría estar indicando indirectamente la desaparición de una parte importante de este universo de empresas. "Estas secuelas perdurarán en el mediano plazo y explicarán en gran medida la demora que enfrentará la economía argentina para volver a funcionar en niveles similares a los previos a la pandemia", estima la consultora dirigida por el economista Esteban Domecq.